viernes, 6 de marzo de 2009

La espera.


Mañanas y ocasos se suceden
unos a otros, lentos.
Lo monótono no da paso a la sorpresa,
una eternidad, nada cambia.

Anhelos, frustraciones,
dolorosa realidad.

¿Cómo es posible vivir en su sombra
sin ánimo de cambiar?

Desperdiciada juventud
indiferencia, cansancio.

Existencia manejada,
sin quejas, saciada.

Nada tiene sentido,
salvo la espera.

4 comentarios:

pasajera dijo...

puede ser que exista un sentido que seamos incapaces de ver

merce dijo...

Estoy de acuerdo con pasajera quizá no entendamos, ni tengamos que entender, solo respetar...confiar...

Besitos Marisa.

Lasosita dijo...

La rutina es hastío, desperdicio si se siente como un mal, como un cansancio.

La espera debería desembocar en el despertar, MARISA.
No nos contentemos con lo tenue...

Un beso!!

Marisa dijo...

Pasajera, Merce quizás tengais razón, solo respetar y confiar.

Susi que haya un final en la espera,no dejarse llevar por el dolor y la impotencia demasiado tiempo.

Gracias y un abrazo a las tres.