martes, 7 de abril de 2009

Suerte, casualidad...

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Preparaba oposiciones. El calor en la sala de estar se hacía insoportable. Recogió los apuntes y salió fuera. Se sentó debajo de la frondosa higuera que cubría parte del patio trasero de la vivienda. Corría una suave brisa que le despejó y poco a poco se fue enfrascando en la lectura de un tema que resultó ser interesante.
Él se acercó preguntándole que hacía, le explicó que estaba estudiando un tema que le gustaba bastante y que ojalá le cayera en los exámenes.
Aquello se olvidó y pasado un tiempo se presentó a las oposiciones.
Estaba bastante nerviosa viendo que a todos los aspirantes que metían la mano en la “bolsa de la suerte” les iban saliendo bolas correspondientes a los últimos números del temario, los qué por cierto peor preparados tenía.
Llega su turno. Le tiemblan las piernas. Los ojos de seis personas confluyen en ella . Le tienden el saquito e introduce su indecisa mano sacando la bola, la enseña al tribunal y éstos despertando del aburrimiento dicen:”menos mal que cae uno distinto,¡ el diecinueve!”
. Ella notó que prestaban más interés. Le dan el programa para que busque su tema y si quiere que haga durante un cuarto de hora una sinopsis. Coge el programa busca el tema y se da cuenta que es aquel del que los dos habían hablado.
¡Qué suerte, pensó ,lo sabía al dedillo!.
No le hizo falta esquema, lo fue relatando con voz pausada, viendo como las cabezas que tenía en frente iban asintiendo según avanzaba en la exposición .
Terminó con una cita apropiada y se despidió en la certeza de que sacaría buena nota. Esperó fuera a que terminasen de examinar a los restantes candidatos y expusieran los resultados .
En el pasillo según corrían las horas se notaba ambiente de nerviosismo .
Por fin colocaron la lista.
No quedó defraudada, tuvo una de las mejores calificaciones .
Cuando más tarde se encuentra con él y le pregunta qué tal, le dice que le ha caído el tema del que hablaran hacía tiempo debajo de la higuera.
Le contesta:”¡ cuánto me alegra, lo estuve pidiendo para que así fuera!”
Quedó impresionada, no supo que decir.
¿ Tendrá el ser humano dones que no conoce?.¿ Sería suerte, casualidad. ….?
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10 comentarios:

Sir Bran dijo...

Pues puede que sea una combinación de ambas cosas, pero si... el ser humano tiene poderes que no conoce al detalle, y que algunos de ellos hace falta vivir mucha vida para tener acceso a ellos.
Preciosa historia, espero que sea tan real como bonita.
Felicidades.
Un beso.

Marisa dijo...

Sir Bran,aunque suene a tópico,
alguna que otra vez,la realidad supera la ficción.
Un forte abrazo.

merce dijo...

Marisa, este final, me encantó.
Cuando el deseo es sincero,con corazón, quizá tenga mucho poder, y se convierta en realidad.
Besos. Buena semana. !!!

Marisa dijo...

Quizás sea eso,quizás tengamos que poner más corazón en todo lo que deseamos.

Un abrazo de corazón.

Elen dijo...

Aunque no creo demasiado en la suerte, a veces la vida nos sorprende y de la mezcla de casualidad y suerte germinan cosas hermosas.
Un biquiño

Marisa dijo...

No sé que pensar Elen.¡Qué se dieran tantas casualidades!.

Un biquiño y un buén fin de semana.

Lasosita dijo...

Creo en la energía positiva que pueden desprender las personas, que es posible otorgue fuerza, voluntad, valentía o sentimientos incluso profundos.

(Claro que entonces, también existiría la contraria, pero mejor obviar la reflexión)

No creo en los amuletos, por ejem. pero uno que me regalaron, me sirvió de muchísimo, porque cuando lo tocaba, colgado de mi cuello, recordaba verme con los ojos de quién me lo regalara. Alguien especial que cree que también lo soy.
A mí me funcionó!

Un abrazo, Marisa,... bonito texto!

Marisa dijo...

Susi yo tambien creo en esas energías cuando hay sentimientos de bondad.
Biquiños

pasajera dijo...

... las dos cosas en una?

Amén

Marisa dijo...

Pasaxeira, ¿quén sabe cantas cousas se poden xuntar?. O que sí
che podo dicir é que foi certo.

Un biquiño.