miércoles, 4 de agosto de 2010

Sed




Veo tus huellas en el atardecer

de nuestro huerto

con cada gota de agua

has prestado vida

al manzano y al peral


también el alma está sedienta

tiene la sed de la calma

necesita de la paz

que aplaque los adentros.


te hallo en la suave brisa

de lavanda y de romero


con un respirar tranquilo

en el cálido crepúsculo

teñido de grana y oro

entonan fuerte los grillos.




29 comentarios:

anamorgana dijo...

Precioso, me encanta.
Un beso.

Amelia Díaz dijo...

Casi se ve ponerse el sol
Casi se oye cantar a los grillos.
Casi huelo la tierra húmeda.

Qué belleza de situación has descrito y qué magníficamente !!!

Besos, poeta.

ROCIO dijo...

Holaaaaaaaaaaaa espero que estés rebien, yo ando vaga de internet, ya volví hace tiempo de mi primera parte de vacas pero me he dado vacas internautas, hoy decidí visitaros a mis habituales y colgar un poema.

En septiembre nos vemos, si nada pasa.

Un abrazote.

Rocío

Ananda Nilayán dijo...

Precioso Marisa, qué bien expresas la profundidad de la sed en la tierra, en el alma y el sosiego del crepúsculo cargado de grillos.
Como me gusta esa hora y esos sonidos.

Un abrazo

El ave peregrina dijo...

Hermoso poema,Marisa.
Te añado:

Aunque transparente
ella...se hace ver
riega nuestros campos
¡noble proceder!

Un abrazo,amiga.

Sneyder dijo...

He decidido darme una vueltecita, y visitaros, sigo de vacaciones y un poco perezosilla.

Me encanta como describes cuando el alma está sedienta tiene la sed de la calma necesita de la paz que aplaque los adentros...

Bello poema

Besos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Sed de vida... que mejor sed...


Saludos y un abrazo.

TriniReina dijo...

Una humedad tal que así, es la que se echa de menos en estas tórridas tardes.
Recuerdo de pequeña los grillos por las aceras, en las noches de verano. Su música persistente, sus saltos y los grititos de las niñas. Ya no hay sonatas de grillos por aquí:(

Precioso
Besos y aguas para todas las sed.

Roberto Esmoris Lara dijo...

somos frutos de estación
y calmando la sed de las hojas
llevaremos el amor dorado
hasta el frío atardecer de invierno
cuando se ponga el sol entre los leños.

Besos, Marisiña

Alís dijo...

Y aunque hablas de sed de calma tienes un don especia para transmitir paz de espíritu
Como siempre, Marisa, has escrito un poema muy bello

Bicos

Alma Mateos Taborda dijo...

Bonito poema, lleno de sed y ternura. ¡Felicitaciones! Me encantó. Un abrazo.

ONUBIUS dijo...

Dulce la calma que anuncia el anochecer, necesidad de convocar al nervioso día a descansar entre lavanda y romero que junto al canto de los grillos me recuerdan a cualquier noche de mi tierra...

abrazzzusss

Sakkarah dijo...

Me gustan tus versos porque transmiten paz y armonía...

Un beso muy grande.

Felix Casanova dijo...

Marisa...

mmm, esa brisa con olor a lavanda y romero debe ser una delicia para los sentidos. El agua presta vida al manzano y al peral, y estos luego nos la devuelven, aplacan nuestra sed, pero esa sed de calma que tenemos, ese respirar tranquilo, ese bienestar interior...
Hermoso como siempre.

Un beso Marisa

Bolboreteira dijo...

Que calma y serenidad transmiten estas pocos versos.Precioso como siempre.
Un besazo

Noray dijo...

¡Qué belleza, Marisa!


Es necesario tener sed,
sentirnos agua
que vuelve a brotar
siempre al amanecer.



Un fuerte abrazo.

Marinel dijo...

Son estos versos,como una mirada lánguida y hermosa haca ese vida que se anhela beber a grandes dosis,pero relajadamente.
Hermosos,Marisa.

Lasosita dijo...

Yo sé, de la necesidad de sentir sed... para buscar lo que necesito.


Me encanta tener la necesidad de leerte, para encontrar tu alma tras tus luminosos versos.

Marisa, un beso veraniego!

Rosa María dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rosa María dijo...

Siempre es grato ver las huellas en el camino recorrido tras la frescura de gotas que mojan la arena para reafirmar el suelo en los pasos que compartimos de la mano del destino... siempre es placentero mirar al frente y ver en el límite del camino, el sol brillando en campos de trigo y espigas nacientes...

Espinar dijo...

Sencillo y sencillamente bello!

Amig@mi@ dijo...

Este poema se siente en primera persona.
Precioso, Marisa.
Un abrazo, de nuevo.

Sonia dijo...

Buenisimo Marisa, un poema lleno de energia natural.
Me llena de verde leerte.
Es como si cargara pilas.
Bss.

Alicia María Abatilli dijo...

Ese encuentro en el aroma de lavanda y romero es de esencias puras.
Abrazos.
Alicia

Eva Magallanes dijo...

Marisa, es muy bello, sobre todo "has prestado vida al manzano y al peral"... son unos versos que me llegan como llega el sonido de un manantial, la brisa sobre las hojas de un árbol o el reflejo de la luna sobre el mar. M egusta mucho esa trasmutación desde lo humano a la naturaleza, suele ser al revés, salvo cuando el amor se apodera de nuestras almas y podemos incluso embellecer la bella naturaleza con nuestra luz interior.
Besos para ti y gracias por tu presencia en mi blog!

Ricardo Miñana dijo...

Es un placer pasar a leer tus excelentes textos, disculpa la ausencia por motivos ajenos.

Deseo tengas un feliz verano.
un abrazo.

merce dijo...

..."esos adentros"

Me encanta, como tus versos calman esta sed del alma, con lavanda y romero, deliciosos sonidos y colores.

Besos Marisa.

Amig@mi@ dijo...

Aquí las chicharras son las que rompen el silencio, y la lavanda y el romero, las cambiamos por la brisa que nos trae olor a algas y a mar.
También es poesía.
;)
jaja
Precioso, pero diferente entorno.

fonsilleda dijo...

El agua vivificante es tan, tan necesaria y tan poco "cuidada".
¡Ah!, precioso el poema.
Bicos.