Imagen de Internet
¡Pero qué importa,
si nunca han sido nuestros
los días que se amontonan
frente al espejo!
que un júbilo de voluntades
sobre la piel
asuman este concepto
y luego…
tímidas luciérnagas
de la noche
y afectivos amaneceres
depositen en cada poro
toda la sal de la vida.





