sábado, 6 de febrero de 2016

Refugiados en el frío















 A las espaldas la única luz
que alumbra el camino.
Es tanta la nieve vertida
sobre el hambre del mundo
que en la noche aterida
naufragan las almas.

Un frío difícil de talar
sube a  las copas
de los árboles
y se extiende más allá
de las fronteras.

Todo el invierno
en  manos oscuras.
La maleza se tiñe de nombres.

No hay mantas suficientes
para cubrir
este sueño apocalíptico.
Un desconcierto
de mentes obtusas.
Torre de Babel
sobre naturaleza muerta.




7 comentarios:

Fina Tizón dijo...

Triste poema, triste realidad
Un abrazo y lindo fin de semana, Marisa
Fina

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Cierto, estamos en la Torre de Babel, nadie se entiende, pero se derrumba la humanidad por falta de amor.
Un beso

Marinel dijo...

Muerta la naturaleza del ser humano que de humanidad tiene un vago recuerdo que no quiere rescatar y mucho menos dar refugio...
Es absolutamente lamentable, terrible, doloroso y vergonzante.
Besos.

J. R. Infante dijo...

Qué versos tan sublimes, Marisa y qué mal camino llevamos.- Besos

Conchi dijo...

Hola Marisa, un poema desgarrador y triste, pero de una realidad escalofriante.
Un abrazo.

José Manuel dijo...

Una realidad que produce escalofríos y no precisamente solo por las inclemencias del tiempo.

Feliz día
Besos

JAVIER AKERMAN dijo...

Gracias, Marisa, por ofrecernos primaveras a pesar de los inviernos que envuelven las almas.
Un abrazo muy fuerte.