viernes, 29 de julio de 2011

Dios de barro





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(Imagen de internet
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Ese hombre soberbio
que se creía un dios todoterreno
que campaba a sus anchas
creyéndose de acero,
a través de su dolor
llegó al dolor ajeno,
se hizo humano

ahora que transita
cansado y viejo
tiene asumido
que era de barro
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27 comentarios:

MAGAH dijo...

Son efectos de la soberbia...

Bolboreteira dijo...

Hay la tendencia en alguna gente a creer que son mejores o que nada malo les ocurrirá y como bien defines no se dan cuenta de que son humanos como los demás y que están expuestos a las cosas de la vida como los todo ser humano.
genial!
besitos!

Nacida en África dijo...

Mi niña, es un precioso poema que encierra una gran verdad y es que somos dioses de barro y solamente nos convertimos en humanos cuando comprendemos y compartimos el sufrimiento de los demás.

Brisas y besos.

Malena

Narci dijo...

Del barro venimos y al barro volveremos, todos sin excepción, sea cual sea la medida de la cumbre en la que tratemos de escapar al destino.

Besos

María Bote dijo...

Del barro venimos e inexorablemente, a él volveremos, amiga.

Buen poema. Besos.
María

Laura Caro dijo...

Suele ocurrir con los hombres-dioses: un día se dan cuenta de que se derriten con la lluvia...
Estupendo,poema.
Un abrazo grandote.

Ananda Nilayán dijo...

Tarde o temprano acabamos sabiéndolo porque todos por un lado o por otro nos creemos lo más en algo.

Profunda y preciosa verdad dejas estos versos.

Besos mi querida Xanela

JAVIER AKERMAN dijo...

El ego, la soberbia, la vanidad... venenos de la mente que contaminan la misma esencia que define lo humano.
Precioso poema, querida Marisa, y ejemplar texto de reflexión.
Un abrazo.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Has dado en el clavo, somos de barro y no podemos pretender sobrepasar este limite. Bellos versos
Con ternura
Sor.Cecilia

Balovega dijo...

Hola..

No quería irme sin darte un beso... cuídate mucho y nos vemos a la vuelta.. Muakssss

La Zarzamora dijo...

Cuando hemos llegado a la cima, a esa etapa de la vida en la que todo se precipita hacia el abismo, aprendemos que el orgullo y la soberbia eran tan solo muletas, y que de poco servían.
Dioses de barro, muñecos de asfalto, sombra de arenas...

Besos, Marisa.

Soledad dijo...

Es lo que suele pasar cuando no se tiene los pies en la tierra.
Y es que cuando el dolor llega, ya sea vestido de la forma que sea, es cuando ( los dioses) puede tocar el ajeno.
Lástima de quien vive subido en un pedestal, ya que más fuerte será la caída.

Lo has bordado Marisa, es precioso porque has puesto una gran verdad.

Besos y abrazos enormes.

Noray dijo...

Todos,
aunque nos empeñemos en lo contrario,
estamos condenados a ser efímeros,
como el barro.


Un fuerte abrazo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Hay los dioses que se deshacen con el agua...

Saludos y un abrazo.

Amig@mi@ dijo...

Al menos se dio cuenta a tiempo...
Besos, amiga

La Solateras dijo...

Un poema lleno de contenido y con hallazgos literarios muy buenos; lo del dios todoterreno me parece genial.

Gracias por tu visita a mi blog.

Ya queda menos para Sigüenza.

Un abrazo

Jorge V. dijo...

Non é un efecto da soberbia, senón da vida en si mesma. A media que te vas curtindo nela vas vendo o barro cada vez máis diluido

SANTIAGO LIBERAL dijo...

un hermosos poema que nos debe hacer pensar.
Un abrazo y un placer leerte

De cenizas dijo...

¡Bendito barro que nos hace ser tierra y agua moldeable!


besos

merce dijo...

Así es Marisa, nos creemos tanto y no somos nada, pero que nunca se haga tarde para poner en práctica la humildad y la compasión.



Un abrazo

MORGANA dijo...

No sé por qué Marisa,pero me dolió com una daga en el corazón.Se creen dioses y son humildes mortales.Lo que puede hacer la soberbia.
Besos a tu alma.

Quino dijo...

Los pecados capitales nos llevan a eso y en este caso, escrito de una forma maravillosa, con ese sello particular, menos mal; que le das vida y forma de darse cuenta.

Un abrazo y buen comienzo de semana.

Adriana Alba dijo...

Cuando se toma conciencia de que el "ìdolo tiene los pies de barro", se caen muchas màscaras.

es un proceso doloroso pero sanador.

Excelente poema.

un abrazo Xanela.

Marinel dijo...

Qué gran verdad en forma de versos,Marisa.
Darnos cuenta de que nada somos,o de que somos de barro,es algo que nos cuesta llegar a entender y suele venir tras tantas caídas!
Feliz de comentarte de nuevo.
Un beso.

ONUBIUS dijo...

Tarde o temprano el cambio de estación acaba recordando a quien se cree imperecedero e invencible que la lluvia es muy buena para enjuagar las ideas y los malos habitos...

abrazzzusss

Ana Muela Sopeña dijo...

Muy buen poema, Marisa.

Te dejo un abrazo
Ana

Carmela dijo...

Es cierto.
Generalmente el dolor enseña.
Entonces queda al descubierto la inutilidad de la soberbia.
La vanidad sólo sirve para oscurecer la esencia humana.
Bello mensaje a través de tus versos.
Un beso.