martes, 6 de enero de 2009

Noche de Reyes




..No era una noche cualquiera, era una noche especial.
..La leña crepitando dentro del horno al rojo vivo calentaba la humilde cocina.
..El calor y los distintos olores lo inundaban todo.
..La masa de maíz crecía en la artesa esperando ser el pan que aliviase el hambre de días venideros .
..La empanada descansaba encima de la mesa preparada para ser cocida.
..Los huevos eran batidos con fuerza para hacer el postre.
..Todo esto aliñado con los juegos y risas de los niños sería la cena de Reyes.
..La madre atareada de aquí para allá no paraba.
..El padre medio escondido en la bodega, para no ser descubierto , daba los últimos retoques al carrito de madera que sería el portador de los regalos: una armónica, unas combas con cascabeles en los extremos, algo de ropa y poco más.
..A sus majestades no se le pedía un juguete determinado. Que trajeran lo que buenamente quisieran.
..Mientras tanto la abuela iba preparando el aguinaldo para la vecina que menos tenía.
..En un cesto de mimbre colocaba algo de lo poco que en casa había:
unas patatas, cerdo salado,… … esperando a completarlo con un pan recién salido del horno.
Se era feliz sin grandes festines, sin regalos costosos. Aquel carrito de madera hecho con amor, era recibido por unas caritas henchidas de emoción en la mañana de REYES.

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2 comentarios:

Lasosita dijo...

¡Qué hermosa visión! Ojalá fuera así siempre, con ese calor que desprende solamente con leerla!

Espero que lo haya sido para tí y los tuyos... mil besos, Marisa!!

merce dijo...

Entrañable, y tierna. Tan cercana, que casi podemos entrar ahí, en esa cocina, llena de ricos olores. Un beso.