La inocencia que cruza la frontera
olvidando el más tierno sentimiento
en tierra prometida el pensamiento
y poniéndose el mundo por montera.
Triste muerte de efímera quimera,
engaños, golpes bajos, sufrimiento
no caben en febril entendimiento
aunque dentro de su alma lo sufriera.
Es una habitación quejada y oscura
es silencio de una nana cantada
es el fantasma del miedo que pasa.
Sale a la noche con negra amargura,
no es su querencia lascivia llorada
la que en la aurora la lleva a su casa.
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