La vida es como un viaje por la mar:
hay días de calma y
días de borrasca;
lo importante es ser un buen capitánde nuestro barco.
lo importante es ser un buen capitánde nuestro barco.
(Foto xanela)
Si la nave de tu cuerpo
ya es mi cuerpo,
haremos solo una
recia y fuerte
capaz de soportar
los azares del viento
y aunque la tormenta
se yerga sobre las olas,
remaremos
con todas las fuerzas
hasta que el mar
ya sea calma.
9 comentarios:
Abrazados, las olas siguen el compás de los latidos.
Bss
Dos naves fusionadas pueden sortear cualquier tormenta.
Besos.
Así conquistaréis todos los mares
¡Hermoso y dulces tus versos!
Besos.
Bonitos, solidarios versos.
Saludos desde El BIerzo
Marisa, que bello tu poema, lleno de amor, de esperanza, de confianza. Solo el amor hace que todo suceda y llegue la barca a un puerto perfecto...solo el amor puede. Un abrazo, tu poema es amor.
La unión hace la fuerza, y si esa unión es de sentimientos no hay fuerza que le pueda.
Unos versos muy hermosos.
Besos
Y esa calma llega, amiga, aunque a veces no le veamos el fin a la borrasca...
Un abrazo
Cuando dos naves se hacen solo una son más que dos, se puede hasta con los más fuerte temporales.
Un bellísimo poema.
Un abrazo grande, Marisa.
Cuando esa barca de la vida la manejan dos capitanes en dulce unión, los vientos favorables lo son más aún y los desfavorables se surcan mejor.
Hermoso
Besos
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