jueves, 4 de diciembre de 2008

Sin Pena ni Gloria

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..Hoy he cogido el autobús para trasladarme a la capital, hecho que no ocurría desde hacía ya bastante tiempo. Frente a mí en uno de esos asientos puestos al revés, una mujer embarazada abraza su vientre. Sin proponérmelo empiezo a pensar en la maternidad concebida por la mayoría de los jóvenes hoy en día.


Embarazo programado, nacimiento premeditado. Futuro incierto.
Quizás alguien grande, alguien importante. Tal vez un ser anónimo, alguien que camina por la vida sin pena ni gloria. Todo eso pertenece a la probabilidad.
¿Participa el ser humano en su probabilidad?.
Quién puede vaticinar que las circunstancias que van a rodear a la persona determinarán que ésta actúe de esa y no de otra manera. Si se diese cuenta de que las circunstancias que le envuelven podrían cambiar su vida, ¿participaría para que así fuera?, o por el contrario se dejaría llevar por la rutina de todos los días.
A lo mejor querría seguir siendo lo que es sin cambiar nada.

..En posesión de su libertad tiene derecho a ser lo que quiera. Incluso a instalarse en la pereza del inmovilismo. Moralmente ¿pueden los demás interferir impunemente en la vida de otro porque según su criterio esa no es la vida que debiera vivir?. La mayoría de los mortales dirían lo mismo que Tom Wingo a Susan Lowenstein (*).
“Se debieran repartir dos vidas para que la segunda fuera aprovechada”








(*) Personajes interpretados por Nick Nolte y Barbra Streisand en el film de 1991 “El Príncipe de las Mareas”.

2 comentarios:

Leola dijo...

Ayer leí una entrevista a un buen escritor al que le preguntaban qué hacía falta para serlo. Respondió que intuición, capacidad de observación y paciencia. Lo recordé al leer tu entrada sintiendo que emana todo eso.
A la hora de vivir, me pregunto quién o qué decide lo que es la pena y la gloria. Al final, somos todos tan parecidos. Creo que fue Lennon el que dijo que "la vida es eso que pasa mientras uno está haciendo planes". Y preguntas.
Un beso.

Lasosita dijo...

Los mismos miedos, las mismas alegrías, en un mundo que, a veces, no parece darnos a todos las mismas noticias de sí mismo.
Sería perfecto vivir mil vidas, y en nuestro caso, poder contarlas !!