
Se conjura con la noche
el sueño
veleidades de vigilia
nutren sus adentros
misterioso
indiscreto
no se le cierran los ojos
no se le cansan los huesos
no sueña el sueño
en los brazos de la noche
amanece
lujurioso
despierto.
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Cuando empecé a escribir en mi Xanela no creí llegar a querer tanto este rincón al que
vengo día a día a expresar un poco de lo que yo soy .
Aquí comparto emociones con tantos y tantos amigos que sintiendo tan cercano su abrazo lo considero un cobijo.
Con vosotros he aprendido a querer y amar la poesía, ya que sin ella mi mundo estaría vacío. A través suyo puedo admirar toda la belleza que encierra el planeta, desde la inmensidad del mar, el sol y la estrellas, hasta la más humilde flor del desierto.
Aprendí a leer en el corazón del ser humano a sentir su alegría, su dolor, su miedo y a entender que nada de ello me era ajeno.
Solo me resta deciros que nada de esto sería posible sin vuestro apoyo y vuestros cariñosos comentarios.
Espero seguir a vuestro lado, si es posible, por mucho tiempo.
Por todo ello, gracias, gracias, gracias.
Os quiero.
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El despertar de los campos
acompaña al peregrino,
la mariposa en la flor
el vuelo del pajarillo,
la nube del azul cielo
la sombra del verde pino
de la fuente el agua fresca
y de la brisa un suspiro.
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Caminando, caminando
todos somos peregrino,
sorbiendo el último aliento
y con el sol vespertino,
se llega al fin del camino.
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Días de luces y sombras
en este camino de invierno
desea mi corazón
que sientas lo que yo siento.
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Es terreno fértil y árido
todo se mezcla en el tiempo
no hay dulce sin amargo
ni triste sin en el contento.
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Por qué se complica tanto
este campo de lo humano
si tu luz ya es mi luz
y mi mano ya es tu mano.
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Fuera frío y nieve
zumba el viento.
Dentro crepita la llama
suaviza el invierno.
El aire se llena
de dulces aromas,
de ternura,
de sentimiento.
Dormita el gato,
juega el pequeño,
la tupida manta
calienta al abuelo.
La madre y el padre
preparan la cena.
¡Ya es fin de año!
grita el silencio.
Las luces, los coches
el ladrido del perro,
ya llegan los tíos, los primos
los otros abuelos.
Se llena el hogar
de botas, bufandas
de algarabía, de abrazos
y de besos tiernos.
Se pone la mesa
con cuidado, con esmero
la vajilla de la abuela
y el mantel nuevo.
Se sirve el rico alimento,
platos y cubiertos
hacen una orquesta
con su tintineo.
Se reparten las uvas,
ya se come el postre
¡apurar , apurar!
que ya dan las doce.
Serpentinas, champán
risas, cánticos, voces
y mucho jolgorio,
¡Feliz Año Nuevo!
¡Feliz Año Nuevo!
Ya se marchan todos
se acabó la fiesta,
¡adios Año Viejo!
Dormita el gato
juega el pequeño
la tupida manta
calienta al abuelo.